EPIGRAMA DEL DÍA

"La suerte es una fuerza compensatoria para beneficiar a los más torpes". (Prontuario de supervivencia, Pepe Gómiz)

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FICHA TÉCNICA

Descripción: Este blog es una nanoporción de mí mismo; a mi vez, nanoporción de la humanidad; a nuestra vez, nanoporción del universo; a su vez, nanoporción de un todo perteneciente al supratodo que ni llego a imaginarme.

Herramientas: Los fenómenos de mi experiencia, los noúmenos de mi fantasía, mi literatura, mi música y demás utillaje.

Valoración: De visita muy recomendable.

Expectativas: Tras consultar el DRAE, diré que vergatarias, padrísimas, óptimas.

Conclusión: Sin necesidad de consultar el DRAE, acción y efecto de concluir.

jueves, 31 de diciembre de 2009

MI VERDAD



Hoy, mientras iba paseando, se me acercó un mendigo.
—Usted —me dijo— es pobre, ¿verdad?
Yo me sonrojé.
—¿Perdone?
—Es pobre, ¿a que sí?
—Caramba. Depende de lo que entendamos por pobre. Ciertamente, las ratas tienen los mismos ingresos que yo, y muchos menos gastos. Debo reconocerlo. Luego, en tal sentido, el económico, puede decirse que sí soy pobre. Más pobre que las ratas, para ser exactos. Pero hay formas de riqueza que no dependen del dinero, como, por ejemplo, la cultura, la creatividad, la experiencia, la salud, el amor, la…
—Es pobre —concluyó—. Se le nota a la legua, amigo. Usted no mira los escaparates como la gente de posibles. Usted los mira acomplejado. Usted mira los escaparates como el feo mira a la mujer hermosa. Sabiendo que nada, sino mirarla, podrá sacar de ella. El adonis, en cambio, la mira pagado de sí mismo, convencido de que puede amarla si se lo propone. Y el rico mira los escaparates confiado. Con desdén incluso. No hay problema si le gusta lo que ve. Lo compra. Pero usted no puede comprar, si le gusta, lo que ve, ¿a que no? Claro que no. Porque es pobre. Ni el feo puede conseguir a la mujer hermosa, porque es feo. Por eso ambos miran de igual forma. Con miedo.
—¿A dónde quiere…?
—No. Déjeme acabar. Yo también miro de ese modo. Miramos con miedo los escaparates, a la mujer hermosa, a la vida porque sabemos cuán difícil es para un desdichado alcanzar sus deseos. Y pensamos, entonces, que mejor es no tenerlos. ¿O acaso no le sucede?
—Hombre…
—Esa es la razón por la que nos asusta mirar. Es la posibilidad de sentir deseos que nunca han de cumplirse lo que nos asusta. Y se nos nota cuando miramos. Tenga, se lo ruego —dijo tomándome la mano y poniendo en ella un euro—, acépteme esto.
—¡Oiga, por favor…!
—No, no. Insisto. Acéptelo. La gente quiere limpiar su conciencia cuando termina el año, y están siendo generosos. Hoy puedo ayudarle.
El mendigo se marchó y me quedé observando la moneda en la palma de mi mano. —«¿Solo un euro» —pensé— «por haber pasado esta vergüenza?». Aunque tal vez no fuera el precio de mi vergüenza lo que representaba ese euro, sino el precio de algo infinitamente más sórdido: el de mi verdad, el precio de la humillante verdad que me ha tocado estar viviendo. ¡Mal haya mi suerte!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

CARTA ABIERTA A CAJAMAR



He eliminado el texto original de este post, en el que, con más palabras de las necesarias, exponía un pequeño contratiempo: Mi madre intentó conseguir el almanaque de Cajamar para el año entrante, pero no quedaban ejemplares.

Eso sucedió el 29 de diciembre por la mañana. Hoy, 31 de diciembre, Cajamar escribe el siguiente comentario:




“Gabinete de Comunicación de Cajamar dijo...

En Cajamar nos sentimos orgullosos de nuestros mayores, de la generación de almerienses que con tanto esfuerzo y sacrificio ha hecho crecer a esta provincia. Sean o no clientes de nuestra entidad.

Nada más tener conocimiento de lo ocurrido, nuestro director de la oficina de Puerta de Purchena-Rambla Obispo Orberá ha ido hoy mismo personalmente a casa de su madre para hacerle entrega del almanaque que tanto deseaba. El de Cajamar de todos los años. El que esperamos siga recibiendo muchos años.

 Como hemos hecho con ella personalmente, también a usted, le pedimos disculpas por el mal rato que sin desearlo pudimos hacerle pasar a su madre.

En nombre de los compañeros de Cajamar que no pudieron atenderla como merece, porque en ese momento no quedaban ejemplares en sus oficinas, reciba nuestro saludo y nuestros mejores deseos para el año 2010.

Gabinete de Comunicación de Cajamar
31 de diciembre de 2009 13:42”





Solo cabe agradecer a esta entidad su gesto de humanidad y elegancia. No esperaba menos, pues en esos términos ha venido desarrollándose el trato personal y comercial que me dispensan desde hace años, jamás me defraudaron y sospechaba que no iba a ser ahora la primera vez. Sencillamente, he amplificado lo que no pasó de un descuido, de un imponderable ajeno por completo a la voluntad de Cajamar. Les ruego admitan mis disculpas.

Deseándoles un muy feliz año 2010, y con mi reiterado agradecimiento, un cordial saludo.

Almería, 31 de diciembre de 2009
Pepe Gómiz

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